03 May ¡Que vivan los novios!
Hacía bastante tiempo que no me pasaba por aquí. He estado liada con un proyecto que empecé en el mes de octubre de 2025. Una muy buena amiga se va a casar en mayo de 2026 y tenía medio año para poder hacerle unos muñecos de ganchillo a ella y a su futuro marido.
Compré los patrones a la genial Duende de los Hilos, a la par que estoy en su club de lectura, un nuevo hobby que he retomado gracias al Kindle, con el que he comprobado que me apetece leer más. Pero vamos al ganchillo, que me voy por los cerros de Úbeda.
Primero empecé con el novio y me fui apuntando que lo empecé en octubre con las piernas, la cabeza y los brazos. Después, en febrero, le hice el pelo, el pantalón, la chaqueta y el chaleco. En marzo me puse con la nariz y las orejas, y tuve que repetir el chaleco. Ay, con el chaleco tuve un poco de drama: lo repetí hasta tres veces. Con el patrón, no sé por qué, me salía un chaleco demasiado pequeño, así que tuve que calcularlo con prueba y error. En marzo seguí con los zapatos y le puse pelo rubio… Esto fue gracioso porque en abril me di cuenta, después de consultarlo con la familia, de que el novio real no tiene el pelo rubio. Lo descosí y, en esa misma tarde de domingo, le hice el nuevo pelo castaño.
Este regalo tenía que salir bien, no podía entregar cualquier cosa. Al mismo tiempo que hacía el novio, también me puse con la novia. La empecé a finales de octubre con las piernas; en noviembre le hice el cuerpo; en diciembre, la cabeza y los brazos. El pelo llevó un currazo en diciembre que no veas. El vestido —la falda más el corpiño— lo hice en las vacaciones de marzo. Menos mal que nos fuimos a un balneario y eso me dio las energías suficientes para emprender esa tarea. Ese mismo mes cosí las orejas, la nariz y los brazos, además de la cabeza. Sus zapatos los hice en abril y empecé a coser todo. Incluso hice el ramo, con alambres y cola. ¡Hasta le cosí un velo con una tela especial!
Tuve algo de crisis con las bocas de los dos. Pensé que debía pegárselas con pegamento y casi me cargo la cabeza del novio. Edu me ayudó a quitarle el pegamento —gracias, siempre, querido Edu— y eso me animó, porque me sentía hundida. Tenía tan cerca el final y me entró el miedo de estropearlo justo en el último momento.
Por fin terminé los dos muñecos, hice fotos con inteligencia artificial, monté una caja de regalo y buscamos un lazo rosa especial en una mercería. Muchas gracias, Edu, por salir de nuevo en mi ayuda. Le regalamos la caja con los muñecos y mi amiga los ha puesto en el salón, en un lugar especial.
Ahora llega el momento de elegir un nuevo patrón. Después de seis meses con el mismo, me apetece hacer algo pequeñito y rápido. Mientras tanto, también sigo con las clases de punto. Pero eso merece otro post aparte.








magocha
Posted at 19:48h, 20 julioY te salio genial, un nuevo exito de cursoadicta,
eres una CRACK!!!