Romper para volver a empezar

Romper para volver a empezar

AVISO: vuelvo de vacaciones muy profunda (como en la foto, jejeje). 

A veces hay que romper para volver a empezar. Estas vacaciones han sido las menos productivas para el ganchillo. Desde hace unos tres o cuatro años (no recuerdo bien), traigo de nuestro viaje de verano uno o dos muñecos de ganchillo. Un año hice a la princesa Mérida de Brave y a Claire de Outlander. Otro año hice un Snorkle. El año pasado hice una ovejita con más de cuatro mil cadenetas… Y este año, ¿qué ha pasado?

Quise hacer dos muñecos de Paw Patrol muy sencillitos (o eso me parecía a mí). Creo que el error estuvo en la elección de los colores, que no terminé de que fueran exactamente como en el patrón. Después tuve problemas con el hocico de Skye, la perrita rosa. Lo rehice hasta tres veces, pero seguía pareciendo un pato. Me recordaba a Perry, el ornitorrinco de Phineas y Pherb.

Durante los primeros días de vacaciones estuvimos en una aparentemente idílica cabaña cerca de un río, que resultó estar llena de una fauna de arañas saltadoras, ranas, bichos negros que parecían cucarachas y hasta ratones. Eso, más la humedad dentro de la cabaña y el frío y la lluvia fuera de ella, no ayudaban nada para hacer ganchillo. Así que al final desistí. Me quedé sin fuerzas.

Por suerte, nos cambiamos a un hotel maravilloso. Hice las orejas de Skye y volví a intentar el hocico, que ya había quedado algo mejor. Me faltaba el gorro con las gafas, lo que pasa es que estaba desganada y no era capaz de ponerme… Al regresar de vacaciones a casa, lo terminé, pero tengo que ser sincera: quedó horrendo. Así que lo rompí. 

Y de ahí el título de este post: «romper para volver a empezar». Me voy a pasar a un proyecto nuevo porque este lo tengo que dejar marchar. Una pena porque quería regalar dos perritos de la Patrulla Canina, pero otra vez tendrá que ser. Aquí os dejo una foto de cómo quedo la pobre Skye. La deshice para recuperar los ojos de seguridad y el relleno, jejejeje. No se puede desperdiciar el material.

 

Eso sí, en el viaje he disfrutado un montón de los paisajes, la comida y la mejor compañía del mundo (eso que vaya por delante). Y después de muchísimos años, retomé El laberinto de los espíritus, de Carlos Ruiz Zafón, ¡y lo terminé! Me encantó y me dieron ganas de volver a leerlos otra vez. Y lo mejor de todo es que empecé y terminé otro libro durante las mismas vacaciones: El club del crimen de los jueves, superdivertido (todo junto… como dice ahora la RAE que lo tenemos que escribir…). Ya estoy con ganas de ver la película en Netflix. 

Quizás no haya sido el verano más productivo para el ganchillo. Pero sí lo ha sido para la lectura después de tanto tiempo. ¿Y quién dice que el verano tenga que ser productivo? Las vacaciones están hechas para descansar y yo lo he hecho muchísimo. 

Gracias, Edu, por ser el mejor compañero de viaje que podría imaginar. Es un lujo, un regalo y una gran suerte estar a tu lado. Mejor que hacer cien mil proyectos de ganchillo, leer cien mil libros, visitar cien mil ferias de muñecas o estar en mil ferias de scrapbooking (mejor incluso que todo junto a la vez). Todo es mejor contigo porque estás

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