22 Ene Aprende lo que quieras en solo 20 horas
Antes de empezar a contarte de qué trata este post, me gustaría dedicarle un momento a la palabra “solo”. La he escrito sin tilde, con conocimiento de causa. Esto, hace unos cinco años, era falta de ortografía. Pero cuando la RAE decidió quitarle la tilde siempre, en todos los casos, la falta la cometíamos todos los que nos aprendimos en el colegio la regla de “sólo” con tilde equivale a solamente, para evitar la ambigüedad en el caso de “solo” adjetivo. Bien, pues como es llana, “solo” no lleva tilde.
Yo la teoría la entiendo, os lo prometo, pero es verdad que llevaba revolviéndome contra este cambio desde que lo hicieron. Imaginaos lo que es luchar contra una regla ortográfica, con lo que a mí me ha gustado siempre la ortografía, el no cometer faltas… Y cada vez que ponía “sólo” era como ser parte de la resistencia. Bien, pues hoy, con este título del post, me he “rendido”, voy a intentar no escribirlo con tilde nunca más. Adiós, “sólo”, siempre estarás en mi corazón.
Ahora sí… Vamos al asunto del post. Hace unos días cayó en mis manos el libro: En solo 20 horas: aprende lo que quieras de forma rápida, de Josh Kaufman, y aunque tengo varios libros empezados que están deseando que les haga caso, no he podido evitar empezar a hojearlo. Llevo 9 páginas nada más, pero esto tiene muy buena pinta.
El autor se considera un adicto al aprendizaje. ¡Como yo! Dice que tiene muchos libros por leer, que le gustaría tocar el piano, el ukelele, el violín, aprender a dibujar, a jugar al golf… Y que, basándose en su propia experiencia, ha descubierto que se puede aprender una nueva habilidad en 20 horas, que es el tiempo que se necesita para superar el umbral de la frustración.
¿Qué es el umbral de la frustración?
Cuando empiezas algo nuevo, por ejemplo, en mi caso, el ganchillo, al principio no se te da bien, de hecho, se te da fatal, porque no sabes cómo hacerlo, no lo has hecho nunca y cuesta un montón. Recuerdo cuando empecé con el punto bajo, lo lenta que iba, las cosas feas que me salían, hacía cuadros pequeños y tenían muchos agujeros, estaba el tejido desigual… Me desesperaba, me sentía muy frustrada. Pero, poco a poco, sin darme cuenta, fui haciéndolo mejor. Pasé el umbral de la frustración. Los primeros muñecos que fui haciendo me iban saliendo cada vez mejor y me atrevía con puntos más complejos: el punto alto, el medio punto alto, el punto cangrejo…
Según Kaufman, necesitamos 20 horas para llegar a ese nivel, bien enfocadas (esto os lo explicaré en próximos posts del blog). Para aprender algo y, aunque no sea llegar al nivel experto, al menos manejarte decentemente. Todavía no he terminado el libro y ya estoy deseando ponerlo en práctica. Desde hace mucho tiempo quiero coser los vestidos de mi muñeca Blythe, quiero hacérselos yo, pero como no tengo ni idea de costura, patronaje, máquinas de coser… pues todavía no me he atrevido. Voy a poner en práctica este experimento con la habilidad de coser los vestidos del a muñeca. ¿Qué os parece? Os iré contando.
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