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Conejita: seguimos con el retogurumi

Conejita: seguimos con el retogurumi

Terminé de hacer la conejita hace un mes, pero todavía no había subido un post sobre ella. La hice en unas tres semanas, pero me faltaba la zanahoria. Tardé dos semanas en hacerla, porque me puse con los muñecos de bebé de los que ya os hablé en otra ocasión. ¿Qué me estaba pasando? ¿Por qué había tardado tanto? Este post va a servir para analizarlo, o al menos intentarlo.

Creo que a veces tiendo a dejar las cosas a medias. De hecho, me he dado cuenta gracias a un curso que HE TERMINADO ENTERO y en el que he aprendido un montón sobre mí misma. Se llama Constánciate y lo imparte Patricia Ibáñez. Pero he terminado este curso y estoy dispuesta a terminar otros. 

Lo que he aprendido es que parece que cuando se va acercando el final y ya tengo el objetivo cerca, me desinflo. Quizás porque mis expectativas (cómo me está quedando) no se parecen a como me había imaginado. O porque ya casi lo tengo hecho, lo veo fácil y paso a otro reto, sin haberlo terminado. 

El caso es que también me he dado cuenta de que si yo quiero, lo puedo terminar. Sólo tengo que ponerme con ello, tengo que querer. Fruto de ello nace este post. 

Una vez terminé el amigurumi, que he bautizado como Conejita en recuerdo a mi peluche favorito de cuando era pequeña, me la llevé para una sesión de fotos en un parque. El día estaba nublado y el parque estaba lleno de gatos. Fue dejar el muñeco en suelo y aparecer un montón de ellos, parecían muy hambrientos. Así que le saqué tres fotos, literalmente, tres ni más ni menos, y me fui pitando.

¿Qué ocurre? Teniendo ya la foto y el amigurumi hecho, que es lo más importante, ¿por qué he tardado tanto en escribir este post? Quizás “no he encontrado tiempo”, o he estado más liada y no he podido. Pero no tengo excusa porque desde el primer momento me dije que no me iba a imponer que la redacción fuera perfecta o tuviera que tener más de 1.000 palabras para poder publicarlo.

Quizás estaba buscando la foto maravillosa para subirla a Instagram y al blog. Como el parque estaba muy descuidado, me daba pena subir esa imagen.

Pero ¿sabéis qué? He pensado que esta es la historia de Conejita y la tengo que contar tal cual, así que subiré la foto que hice. Eso sí, si puedo, en esta semana sin falta le haré alguna más, para complementarla. ¡Se lo merece! 

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