22 Nov Coraline me mira y se aburre
Este post es un poco para desahogarme, me vas a disculpar. No hace falta que te quedes hasta el final.
Estoy cansada. He dejado pasar varios años desde que terminé el máster de Marketing Digital, que me encantó, pero me quedaba el trabajo final y se me hacía muy cuesta arriba. Al principio no sabía de qué hacerlo. Luego cuando ya me decidí, pasaron cosas personales que me quitaron el ánimo. Y así pasaron los años…
Hasta que mi profesor me animó a que lo intentara. ¡En enero de 2020! Y ya casi lo estamos acabando.
Me animé. Me lo propuse y empecé en verano, pero un contratiempo arruinó la entrega del proyecto. Mi ordenador se estropeó y no había hecho ninguna copia de seguridad. Sentí un dolor terrible en el pecho y sufrí un montón. Sé que son cosas tecnológicas, pero me dolió no poder entregar el trabajo cuando ya lo tenía tan cerca.
Ahora estoy en un nuevo intento. Ya he entregado la primera parte (¡hurra!). Me queda una semana para entregar la segunda. Y después vendrá la exposición oral, que son 12 minutos pero que me asustan como si fueran tres horas. Tengo que enfrentarme a todo eso si quiero quitarme la espinita de que «nunca completé el máster». Necesito hacerlo.
Pero hoy estoy un poco de bajón. Después de toda la semana trabajando muchísimo, el fin de semana estoy dedicándolo al trabajo. Y oye, me encanta porque estoy aprendiendo muchas cosas, pero no paro de mirar mi muñeca de ganchillo, Coraline, a medias y quiero dejarlo todo para ponerme a hacerle sus botas. La máquina de coser llevar ya días llamándome, pero esta semana va a ser que tampoco… Y a los cursos online, no les he vuelto a decir «hola».
Pero, Mariola, escúchame, que me estás leyendo. Soy la Mariola del futuro dentro de dos semanas. Ya he terminado el trabajo y estoy tejiendo muñecas como loca, he superado ese reto y sienta fenomenal. Aguanta un poquito más y deja de quejarte, guisante. 🙂
Sin comentarios