¿Estoy contenta con el gato? Bueeeeeeno, sí, pero sé que lo podría haber hecho mucho mejor. Reconozco que mi parte de «rata polimérica» ha hecho que el gato no fuera blanco sino gris (por no gastar el blanco, que se usa más), así que a lo mejor de color blanco habría quedado más bonito.
Y a la hora de pintarlo, no he tenido muy buen pulso. Me he salido en las orejas y cuando pintaba el corazón, ponía el dedo sin querer en el ojo. Pero bueno, es verdad que lo miro y me gusta mucho. ¡Seguiremos polimerando!
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