He regalado a mis amigurumis más queridos

He regalado a mis amigurumis más queridos

Si me conoces un poquito (si no, no pasa nada, ya te lo cuento yo ahora), me cuesta regalar los muñecos de ganchillo que hago. Salvo por una excepción. Si pienso en la persona desde el principio, porque quiero entregárselo a alguien, entonces no tengo problema. Ese muñeco es suyo y por mucho que me guste, para esa persona será. Sin embargo, el otro día hice algo que no había hecho NUNCA y creo que esto se merece un post y un análisis psicológico. 

Todo empezó cuando nos fuimos con mis sobrinas, Paula, Rocío y Valentina, a dar una vuelta. Las llevamos al piso para coger los Hamas, nos encanta hacer muñecos juntos y lo pasamos genial. Mientras estábamos recogiendo todo, antes de marcharnos, vino Valentina con Totoro y con un osito marrón que hice hace unos años, los llevaba abrazados. «Maña, ¿me los puedo quedar?». Sí, me llaman Maña desde que Paula era muy pequeñita, luego continuaron con la tradición Rocío y Valentina. Y eso me derrite como tía, jejeje.

¿Qué hice a continuación? La Mariola de siempre se habría retenido, habría pensado en la cantidad de horas que le he dedicado a esos muñecos, la alegría de tejerlos y mirarlos (y admirarlos), el miedo de que las niñas pequeñas lo rompan… y habría dicho: «Lo siento, jo, no puedo, se quedan aquí». 

Pero no pude.

Algo dentro de mí quiso que Valentina se quedase con esos muñecos y quiso que Rocío cogiera otros dos más, y que Paula eligiese también los suyos. Se los regalé. Rocío se llevó a Dragoncito y al hada. Paula cogió a la ovejita con ese vestido azul de punto piña infernal que tantas horas me costó hacer y deshacer.

Las vi tan felices, tan ilusionadas con muñecos que había hecho yo. Los querían. De verdad que los querían, que no eran coger por coger. Y esa ilusión se apoderó de mí y por eso se los regalé. No me arrepiento nada ni sentí pena. Fue como: «Aquí en el piso nadie les mira, están puestos como en una exposición. Con ellas estarán bien. Les cuidarán y les acompañarán». O más les vale, jajajaja.

Les hice una foto para acordarme del momento y para saber qué muñeco se llevaba cada una, jajajajaja. Por recordarlos, porque serán muñecos que tal vez no vuelva a hacer. Me cuesta mucho repetir muñecos.

Viendo la foto… Me doy cuenta de que se querían coger más muñecos de los que se llevaron…

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