Red, mi muñeca de ganchillo de la película

Red, mi muñeca de ganchillo de la película

Hace tiempo vi la película Red en Disney + y me gustó tanto que, aparte de volver a verla dos veces más, quise hacer una muñeca de ganchillo. Como era muy reciente, no había patrones en Internet y estuve un tiempo buscando desesperada, hasta que encontré dos distintos: uno para hacer a Mei Lee, la chica protagonista y otro para hacer el panda rojo en el que se convierte.

De momento, sólo he hecho a Mei Lee. Lleva unas gafas de alambre que repetí hasta cuatro veces para que me salieran un poco dignas. Me gustan esos adornos en los amigurumis. El patrón es de Karol Vocininha y está en portugués. La verdad es que fue todo un reto seguirlo en otro idioma.

Me parece muy lejano en el tiempo haber hecho esta muñeca. Y eso me pasa porque cada vez saco menos la bolsa de ganchillo. Eso me da mucha pena porque es una afición que me llena de momentos muy felices. Me hace desconectar de los problemas. 

Cada vez hago muñecos más despacio, porque tengo menos tiempo libre para ponerme con las agujas ganchilleras. Vengo viéndolo en el blog, cada vez publico menos y cuando lo hago, siempre digo que tengo menos tiempo. Hoy escribo estas palabras un poco triste y preguntándome si estaré haciendo algo mal. Pero seguro que puedo revertirlo. Tengo que pararme a pensar.

Puede parecer una tontería pero desde que cambié de agenda, a una más grande, creo que soy menos productiva. Antes tenía una en la que ponía mis objetivos y guardo ese recuerdo de rellenar más cosas. Pero el cambio de agenda también implicó el cambio de año, quizás sea esa la verdadera razón, que desde hace meses tengo más carga de trabajo y menos horas de tiempo libre.

¡Qué pena! Que siendo un blog de manualidades, termine hablando del trabajo. En la vida real también me pasa. Parece que todo el tiempo va para el trabajo. ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Dónde están mis cursos que me hacen feliz?

¡Para, chica! Tampoco puedo machacarme así. Estoy haciendo un curso maravilloso de hablar en público con una persona maravillosa, Silvia Segovia, de Elocuarte. Y estoy aprendiendo muchísimo. Lo veo en mi comunicación con los demás, en mi asertividad, en que las presentaciones del trabajo en público comienzan a ser menos sufridas y las empiezo a disfrutar más.

Todavía me queda mucho por hacer y por mejorar. No puedo tirar la toalla. Mientras escribo de esto, vuelvo a animarme. Siempre me han gustado los retos que me ponían a prueba. Ningún reto es sencillo, si lo fueran no se llamarían así.

Como cuando estuve años con el blog abierto sin escribir y estuve a punto de borrarlo. O como cuando dejé el trabajo de fin de máster aparcado y pensaba que sería algo que nunca conseguiría. Pero lo hice. 

No seas tan dura contigo misma, Mariola. Fíjate en todo lo bueno que estás consiguiendo y que eso te sirva de impulso. ¡Y encima estás retomando la lectura, algo que habías dejado aparcado casi por completo! Pero ¿qué más quieres, hija? Que esto te sirva de impulso para seguir adelante y encontrar tu camino, como Mei Lee, que abrazó a su panda rojo hasta el final.

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