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Estoy súper contenta. Hace una semana empecé a sentirme frustrada porque pensaba que no estaba aprovechando el confinamiento. Veía que otros compañeros del trabajo y amigos estaban haciendo muchos cursos y que yo, que soy una curso adicta, sólo estaba dedicando mi tiempo a teletrabajar. Tenía la sensación de que no estaba aprovechando mi tiempo libre, así que diseñé un plan para hacer cursos online y ¡lo he cumplido!

Tenía muchas ganas de hacer una Lalylala. El primer modelo que vi en persona fue el de la mamá canguro con el bebé canguro en su bolsa. Me encantó. Lo vi en Taller 35, el taller de Cielito, con la que estuve aprendiendo ganchillo todos los miércoles a las 19:00 h. durante un año y a la que desde aquí mando todo mi cariño, también a mis compañeras, con las que pasé muy buenos ratos y aprendí muchísimo.

No os lo vais a creer, ni yo misma lo creo. ¡He terminado la oveja de mi #retogurumi y me siento muy orgullosa de ella! ¿Os acordáis de que no me salía el vestido? Bien, lo repetí tres veces, ese punto bobble (punto bob/popcorn) era imposible y creo que el vestido lo tejí del revés, tengo esa sensación. Además, las orejas no me convencían porque se las había cosido tan arriba que parecía una coneja. Por eso yo la llamaba la "Oveja-Coneja".

Esta semana pasada me cambié de escenario. Me tuve que cambiar de casa por motivos personales y salí de la rutina que había conseguido ponerme. Por eso no había vuelto a escribir en el blog, tampoco había logrado ponerme con el ganchillo. Tenía la sensación de que sólo trabajaba y trabajaba, porque eso era lo único que sabía que tenía que salir adelante.

Es normal. También hay días malos, no todos van a ser buenos. Todo comenzó el domingo, día en que decidí leerme el libro Tu empresa handmade de Oye, Deb. Me encanta todo lo que ella hace y el libro también, fue súper útil y me lo acabé ese mismo día. Es una guía para empezar con tu negocio craft si quieres algún día convertirte en artesana y ganar dinero con tus manualidades.

¡Hola! ¿Hay alguien hay? Ya llevamos una semana de confinamiento en casa y el balance sigue siendo muy positivo. Tenemos mucho teletrabajo y hay que dar gracias. Nos mantenemos muy entretenidos, así que los días se nos pasan volando.

¡¡¡Hola!!! Mañana cumpliremos una semana de cuarentena por el #coronavirus, porque el jueves 12 de marzo trabajamos en persona pero el viernes 13 fue cuando empezamos a hacerlo desde casa.

A ver, estaba yo en mi mundo feliz del ganchillo, quería intentar hacer la oveja (que se parece más a una coneja) de la que os hablé y había encontrado un ovillo de lana perfecto de un azul degradado que le venía divino. He empezado a hacerle un sombrero, que me estaba quedando maravilloso (o casi) y cuando se lo he ido a poner a la oveja, sorpresa, su cabeza es descomunal y el sombrero parecía una cagarruta encima. ¿Qué ha pasado? Que el grosor de la lana era distinto. Y ya está, punto pelota.

Día 3 del diario de #yomequedoencasa por el coronavirus. Estoy aprovechando para hacer cosas en casa, este parón me ha animado a dibujar un poco y he vuelto a ver la película Wall-E, una de mis favoritas. Además, me he animado a compartirlo en Instagram, ¿por qué no?

Segundo día de aislamiento en casa. Hoy quiero escribir en el blog sobre lo que está pasando en el mundo: el coronavirus ocupa todos los telediarios y tenemos que estar aislados en casa para frenar el número de contagios del COVID-19.