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Esta semana está siendo de aprendizaje. No porque haya hecho muchos cursos (ojalá) sino porque he aprendido varias lecciones de la vida, de cosas que no debería hacer y de que tengo que tener autocompasión. No puedo macharme tanto si he cometido una estupidez. El error está ahí, es un fallo, tengo que asumirlo, tirar hacia adelante y tratar de no volverlo a cometer. Pero soy humana.

Que sí. Que sé que no son las mejores fotos, que podrían ser mil veces mejores. Con un fondo cuqui, las conejitas sentadas tomando el té, el fondo de un campo... Y sí, también sé que no son las mejores conejitas de tela del mundo, que tienen las patitas remendadas, que el vestido está un poco regular... Pero si me pongo a pensar en todo eso, no publico el post. Y, peor aún, si me pongo a pensar en todo eso, ¡no las hago! Y si no las hago, no aprendo.

¡Hola! Hoy traigo un amigurumi con enseñanza. Se llama Everest y está inspirado en la película Abominable, que cuenta la historia de un yeti que va a parar a la azotea de un chica en un enorme edificio en Shanghái. La joven, junto a sus amigos, intentará ayudarlo a que vuelva a su lugar de origen, en donde fue capturado.

Siempre me ha gustado leer libros de autoayuda y me he interesado por el crecimiento personal. Creo que tengo muchísimo que aprender en un montón de aspectos de mi vida. Hace poco vi la oferta de 75 cursos de Bundle Co, del que ya he comprado varias ediciones (fotografía, DIY, vídeos de fotografía, mundo freelance). Es verdad que no he hecho todos los cursos de todos los packs, pero no podía resistirme a comprar este. Soy una cursoadicta, ¿qué le voy a hacer?

He vuelto al trabajo presencial. Tendré que ir durante una semana y después teletrabajar otras dos. Me ha costado madrugar, lo reconozco. Y me ha resultado muy raro estar de vuelta en la oficina, aunque ha sido muy especial el reencuentro con los compañeros. No estamos todos, iremos por grupos (33% de la plantilla cada semana). Algo es algo.

Esta semana de vacaciones, Edu y yo hemos abierto la caja de scrapbooking de Carrotcake Scrapbook Factory y por fin hemos hecho un álbum. En concreto, hemos escogido el del Daruma, de Quim Díaz. Es muy bonito y lo hemos realizado en tres días durante varias horas, como si estuviéramos haciendo un taller. Ha sido una experiencia genial. ¡Y todavía nos quedan 11 álbumes por hacer!

No hay nada como tener un deadline (o fecha límite, como diríamos en español), para ponerse manos a la obra con proyectos pendientes. Este fin de semana pasado volví con la Blythe. Le puse ojos nuevos (pero no de resina, aquello salió mal), la maquillé y volví a armar su mecanismo. Que he gastado un montón de horas para que funcionase (conclusión: creo que corté demasiado la T-Bar, que es una de las piezas interiores).

A veces las cosas no salen como uno quiere. Cuántas veces habremos dicho esta frase, ¿verdad? Al final, no he podido recuperar los archivos que había en mi disco duro SSD. La empresa fue muy amable conmigo y lo intentaron durante un mes entero con su equipo de I+D, pero no hubo suerte.

Qué contenta estoy. En el mismo fin de semana que hice mi primer neceser, también cosí mi primera mascarilla y terminé el gorro de ganchillo para Paula, mi sobrina mayor. Aquí os voy a hablar de la mascarilla y del gorro, así hago un 2x1, también porque no tengo mucho tiempo es una nueva semana de muchísimo trabajo.