Author: mariolag

Qué contenta estoy. En el mismo fin de semana que hice mi primer neceser, también cosí mi primera mascarilla y terminé el gorro de ganchillo para Paula, mi sobrina mayor. Aquí os voy a hablar de la mascarilla y del gorro, así hago un 2x1, también porque no tengo mucho tiempo es una nueva semana de muchísimo trabajo.

Tras bastantes horas, dos agujas rotas, alfileres doblados, cremalleras estropeadas y alguna que otra crisis, he terminado mi primer neceser hecho a máquina. ¡Vivaaaa! ¡Vivaaaa! Estoy súper feliz. Lo he hecho siguiendo el tutorial de Entremanos que os comparto a continuación.

Os voy a contar un rollo ("Muy bien, Mariola, así la gente no va a seguir leyendo")... En 2012 me compré un MacBook Pro (¿o fue en 2013?). El caso es que lo tengo desde hace 7 u 8 años y hace dos empezó a irme francamente lento. Se me paraba cada vez que abría dos programas a la vez y me tiraba una eternidad para editar vídeos. Me recordaba a mi antiguo PC, jiji. Así que en vez de comprarme un Mac nuevo, seamos sinceros, se me iba de presupuesto, decidí que me instalaran más memoria RAM y un disco duro SSD, que me ha durado dos años.

"¿He sido yo?", como diría Steeve Urkel. "Po zi", como diría Pozi... Vale, ya paro. Estaba yo haciendo el surco nasolabial (¿surco qué?) de mi muñeca Blythe mientras la estaba carvando y de repente he visto una mancha negra. Entonces he pensado, voy a darle más con la cuchilla para quitar ese tajo negro que le he hecho.

Hoy me gustaría escribir sobre el último amigurumi que he hecho. Tengo que ser sincera, no me gusta mucho cómo ha quedado. Creo que es por los ojos que le he puesto, quizás también sea por el color gris oscuro. El caso es que lo miro y no me parece tierno. Aunque ahora lo estoy mirando y me lo está pareciendo, jajaja.

Tenía muchísimas ganas de escribir este post porque si estoy escribiendo en el blog es gracias a haber hecho hace unos meses un programa que se llama Constánciate, impartido por Patricia Ibáñez. Tras tres años de tener creada la web, estaba a punto de tirar la toalla. Llevaba esos años pagando el dominio, el hosting, pero no tenía nada, estaba todo vacío, ni siquiera había blog.